José Parra, un hombre que supera los 70 años y que, pese a la soledad, se mantiene en pie gracias a la fuerza de su voluntad. Su vida transcurre entre el trabajo rudo de sacar lajas de piedra y la albañilería, oficios que se han convertido en la base de su sustento y en el reflejo de su resistencia.
«Yo me voy a mi casa, saco un metro de piedra y me conformo con eso», comenta con serenidad, como si su jornada diaria fuera un acto natural, aunque implique esfuerzo físico y constancia. Desde hace cinco años, ubicado en la calle 17 de la urbanización Los Corales vive José dedica sus días a la extracción de lajas, tarea en la que emplea cincel y mandarria para picar un metro y medio de piedras cada día.
El trabajo no es ligero, pero representa su principal ayuda económica. No recibe ningún aporte de sus hijos y sabe que, mientras sus manos respondan, seguirá adelante. «Todos los días saco un metro, metro y medio de piedra», explica, dejando ver que su rutina es tan firme como sus palabras.
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Aunque la edad avanza, su espíritu no se quiebra. Su filosofía es simple, pero contundente: «Hasta que no pueda más no trabajo más». Con esa frase resume la firmeza de un hombre que ha decidido que el paso del tiempo no será obstáculo mientras le quede fuerza para levantar cada piedra.
José Parra, con sus herramientas gastadas y su determinación intacta, encarna la dignidad del trabajo silencioso. Su historia es la de alguien que, sin depender de nadie, forja cada día con la dureza de la roca y la grandeza de la perseverancia.
