A sus 43 años, Jean Piero Páez Rodríguez ha encontrado en la fe un refugio y una vocación que le han permitido enfrentar los desafíos de la vida. Desde hace una década, tras la muerte de su padre, Jean Piero ingresó a la iglesia San Sebastián de Maiquetía, donde se desempeña como monaguillo y expresa su devoción diariamente durante la misa. Sin embargo, su vida no ha estado exenta de dificultades.
Jean Piero vive con parientes por parte de su padre, quienes a menudo lo consideran una carga. “Me hacen la vida imposible”, confiesa con un tono de tristeza. Además de las tensiones familiares, Jean Piero enfrenta desafíos significativos en su salud: sufre de discapacidad motora en el brazo y padece constantes ataques epilépticos. A pesar del amor y el apoyo que encuentra en la comunidad religiosa, estas condiciones han complicado aún más su situación.
“Estoy luchando para salir adelante”, explica, reflejando su deseo de mejorar su estilo vida.
En su búsqueda por la independencia, Jean Piero ha tomado la valiente decisión de emprender. Desde el 6 de enero de este año, comenzó a vender galletas, aunque al principio se dedicaba a la venta de caramelos, específicamente en la plaza Lourdes de Maiquetía, además hace vida la calle Los Baños y el barrio Chino.
“La verdad me siento cansado y destrozado”, comparte con sinceridad. La lucha por mejorar su situación se entrelaza con las dificultades que enfrenta en su hogar, donde los conflictos también giran en torno a la vivienda.
A pesar de estos obstáculos, Jean Piero no pierde la esperanza. Su sueño es viajar a Argentina para reunirse con su hermana, quien siempre ha estado dispuesta a tenderle una mano en los momentos difíciles. “Quiero mejorar mi vida y encontrar un lugar donde pueda ser realmente feliz”, anhela.
La historia de Jean Piero es un recordatorio conmovedor del poder de la fe y la resiliencia en tiempos difíciles. A través de sus esfuerzos y su determinación, busca no solo salir adelante por sí mismo, sino también brindar apoyo a quienes más ama.




