En el marco del Día Internacional del Teatro, conversamos con el Licenciado en Administración, profesor de oratoria y hombre de tablas, quien celebra 20 años de trayectoria transformando vidas a través de la interpretación.
Sentados en las butacas del emblemático Teatro Pedro Elías Gutiérrez, el aire se siente distinto. Hay una mística que solo quienes han dedicado su vida a las artes escénicas logran transmitir. Allí nos recibe Jorge Villahermosa, un hombre que combina la estructura de la administración con la sensibilidad del drama, y que hoy, tras dos décadas de camino, se confiesa un «eterno enamorado» de la escena.
El refugio del niño introvertido
Muchos ven en Jorge a un profesor de oratoria con una seguridad envidiable, pero tras esa voz firme hubo una vez un niño sumamente tímido en su natal Maturín.
«El teatro fue el escenario que me abrió las puertas a la seguridad», confiesa con una sonrisa. «Mucha gente no lo sabe, pero yo era una persona muy introvertida. No tenía la valentía de ir a una audición; todo lo hacía en casa con mis primos y hermanos, hasta que hace 20 años me atreví a dar el paso. Desde entonces, mi vida cambió por completo».
Para Villahermosa, el teatro no es solo entretenimiento; es una escuela de vida. Asegura que la disciplina actoral le brindó el adiestramiento necesario en expresión corporal y manejo vocal. «El teatro te enseña que tu voz tiene un poder y que tenemos el compromiso de conectar con un mensaje positivo para la humanidad».
Formar país: El propósito de Elohim Producciones
Desde hace 11 años, Jorge lidera Elohim Producciones, una academia de formación artística que, aunque hace vida en Caracas, tiene un lazo inquebrantable con lo social y con la región de La Guaira. Para él, el arte es, ante todo, servicio.
«Hemos llevado el teatro al Seguro Social, a Las Tunitas y a las comunidades de Naiguatá. El arte debe estar acompañado de un propósito vital; nosotros utilizamos la magia de la interpretación como un símbolo de vida para las comunidades».
A pesar de la era tecnológica, Jorge se mantiene firme en su misión de incentivar a los jóvenes venezolanos a descubrir su identidad a través de las tablas. «El teatro es el reflejo de la vida misma y es la herramienta para que la juventud encuentre esa faceta que quizás no ha descubierto aún».
Del niño «Juan» a los nuevos proyectos
Al preguntarle por un personaje que lo haya marcado, sus ojos brillan al recordar el año 2012. En una pieza de teatro de lo absurdo, dirigida por Yusi Sánchez, interpretó a Juan, un niño que navegaba entre la imaginación de ser astronauta, indio o náufrago. Aquella interpretación no solo lo sacó de su zona de confort, sino que le valió un reconocimiento nacional representando a su estado Monagas.
Hoy, su mirada está puesta en el futuro. Elohim Producciones planea expandirse por toda Venezuela y, muy pronto, abrir una escuela formal en La Guaira. «Quiero traer esa dicha a nuestra tierra, para la juventud y también para los adultos».

Un mensaje para el mundo
Para Jorge, celebrar el Día Internacional del Teatro es celebrar un arte que jamás podrá morir. Su compromiso actual es total: ya prepara el taller montaje de la obra «Blancanieves y los intensos enanitos», dirigida por él y abierta para mayores de 14 años.
«Aprovechemos espacios como el Teatro Pedro Elías Gutiérrez», concluye. «El teatro nos invita a reflexionar y nos muestra que en cada uno de nosotros existe un poder para contribuir a un mundo mejor».
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