Lo que comenzó hace más de dos décadas como un modesto puesto de jugo de naranja, hoy es un símbolo de tradición en el casco de Maiquetía. Los hermanos Carlos y David Valero, originarios de Barinas, han convertido su negocio en un referente local. Su historia es la esencia del trabajo constante; ofrecen desde el clásico papelón con limón hasta refrescantes jugos de parchita y naranja, consolidándose como una parada obligatoria para todos.
Con 23 años de labor ininterrumpida, Carlos destaca que el destino y la fe lo trajeron a estas tierras, donde formó su hogar: «Dios quiso que yo llegara a La Guaira. Aquí logré formar mi familia; tengo a mi hijo y a mi esposa. Gracias a Dios, todo ha marchado bien». El camino ha estado lleno de desafíos, pues mantener un emprendimiento operativo requiere una adaptación constante. Carlos reflexiona sobre este proceso: «Son 23 años, no es fácil. Pero bueno, con la gracia de Dios, todo se va logrando y los días van pasando. Cuando uno se detiene a ver tantos años, se da cuenta de que, gracias a Dios, hemos logrado muchas cosas».
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Por su parte, David Valero, quien se integró al equipo hace nueve años, relata que el aprendizaje diario es la llave para superar las dificultades del entorno comercial: «Todos los días se aprende algo nuevo, que es lo más importante. Uno va adquiriendo conocimientos y voy aprendiendo cómo tratar mejor a nuestros clientes». Uno de los mayores logros alcanzados por este negocio familiar es el sustento de múltiples núcleos familiares, permitiéndoles asegurar el bienestar de sus hijos. David enfatiza que el beneficio se extiende a sus parejas y bebés, siendo el motor económico de su hogar: «De este emprendimiento ayudamos a nuestras familias».
Los Valero basan su éxito en la presencia absoluta y la atención personalizada. Carlos sostiene que para evitar que el comprador se aleje, es vital trabajar con disciplina comercial: «La constancia es la base de todo; estar presente a diario, trabajando para que el cliente cuente con alguien que esté ahí». David complementa esta visión asegurando que el respeto al público es primordial: «Gracias a Dios tenemos muy buenos comentarios de parte de los clientes. Siempre buscamos la manera de satisfacer al público, pues para nosotros el cliente siempre tiene la razón». Además, David destacó que el uso de materia prima natural proveniente de Carayaca y el papelón del Oriente del país, garantizan la calidad que sostiene este emprendimiento familiar.
Carlos Valero envía un mensaje a los nuevos emprendedores, destacando que los resultados llegan con el tiempo y la dedicación total: «Lo que yo le digo a las personas es que emprendan en cualquier rubro, pero que la constancia es la base de todo. Hay que trabajar cada día de la semana, si es posible los siete días, porque es de esta manera en la cual las personas saben a quién acudir y dónde los atenderán con respeto».





