El vertiginoso ascenso del dólar, que se cotiza hoy a 151,76 bolívares, junto a la constante devaluación de la moneda local, ha sumido a los guaireños en una batalla diaria por la supervivencia económica. La adquisición de proteínas y artículos de primera necesidad se ha convertido en un desafío titánico: un kilo de queso duro oscila entre 1.090 y 1.180 bolívares, y un cartón de huevos alcanza los 900 bolívares.
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Rosa Liendo, vendedora con 17 años de experiencia en el sector, describe la situación como «la peor época que he vivido». Ella, al igual que muchos comerciantes, se ve obligada a mantener precios que apenas cubren los costos para poder vender.
«Uno debe mantener los precios para poder vender y ganar algo mínimo para poder llevar el pan, la comida para la casa», expresó Rosa. La realidad es tan crítica que, según su testimonio, la gente ya no puede comprar un kilo de azúcar; ahora optan por porciones más pequeñas, como un cuarto o medio kilogramo, ante la imposibilidad de afrontar el costo total.
María Fernanda, una joven de 23 años que trabaja como manicurista, confirma la misma precariedad. Aunque su ingreso, que fluctúa entre 20 y 30 dólares diarios, depende de la afluencia de clientas –»A veces me voy sin nada, otros días me voy con 20$, 30$», comenta–, ella se pregunta cómo logran subsistir quienes tienen mayores responsabilidades. «Para mí, que no tengo cargas familiares, es una lucha constante», añade.





