Poderosos vientos provenientes de un sistema frío originado en Mongolia han azotado el norte de China durante el fin de semana, provocando una situación de caos y obligando al cierre de importantes servicios e instalaciones en varias ciudades.
La capital, Pekín, se ha visto particularmente afectada, con la suspensión de todos los vuelos y el servicio de trenes. Las autoridades locales emitieron una alerta naranja, la primera en una década, ante la intensidad de las ráfagas de viento.
Según informes de medios estatales, alrededor de 700 vuelos fueron cancelados en Pekín, y el transporte ferroviario también se detuvo. Además, numerosas atracciones turísticas populares, como el Palacio de Verano, la Plaza de Tiananmén, el zoológico y el parque temático Universal Studios, cerraron sus puertas al público como medida de precaución.
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Los fuertes vientos han causado daños significativos en la ciudad, con reportes de aproximadamente 300 árboles derribados y 19 vehículos dañados por las ráfagas.
Otras ciudades del norte de China, incluyendo Tianjin, Zhengzhou, Shijiazhuang y Hohhot, también han sentido el impacto del fenómeno meteorológico. Se han registrado ráfagas de viento que superan los 46,8 metros por segundo, equivalentes a un nivel 15 en la escala china. Estos registros se comparan con los más intensos jamás observados en el mes de abril en la región.
Ante la peligrosidad de la situación, las autoridades han emitido una recomendación especial a las personas con un peso corporal inferior a 50 kilogramos, instándolas a permanecer en sus hogares debido al riesgo de ser arrastradas por la fuerza del viento.
La Administración Meteorológica del país ha informado que este fenómeno es resultado de un sistema frío formado en Mongolia que se desplaza hacia el sureste, afectando extensas áreas del norte de China.




