Diablos Danzantes de Tarma: Una manifestación que perdura por más de 200 años

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Los Diablos Danzantes de Tarma son una cofradía que cuentan con alrededor de 200 años de existencias, pues la llegada del Santísimo Sacramento se dio a la comunidad de Tarma en 1793, acompañado por una parodia inicialmente preparada por el sacerdote Pedro Pablo Romero, quien seleccionó a jóvenes previamente preparados para bailar frente al estandarte, vestidos como diablos con tela de saco adornada con tiras coloridas y maracas en los tobillos.

La costumbre se mantuvo hasta 1860 aproximadamente, a mediados del siglo XX, la danza comenzó a desvanecerse. Sin embargo, en 1982, gracias a la labor investigativa de Alexis Rojas, quien entrevistó a ancianos del pueblo para recuperar la memoria de esta tradición, se retomó la danza con una presentación en la plaza del pueblo. Esta iniciativa fue desarrollada por Neyda Napolitano quien impulsó la participación de jóvenes, asegurando la continuidad de este legado cultural.

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En la actualidad, la cofradía está compuesta principalmente por niños, niñas y jóvenes de Tarma, quienes con orgullo representan a los Diablos Danzantes. Aunque son pocos los adultos que aún participan activamente.

Xarieli Verasmendi, quien con 26 años ejerciendo la danza dentro de la cofradía y es la capataz de la diablada, destacó como uno de sus momentos más importantes, fue cuando recibió la manifestación, de manos de Neyda Napolitano. “En esos tiempos la manifestación estaba bastante empobrecida, ya que tenía muy pocos danzantes, entre cinco o seis personas que hacían el ejercicio de la danza”.

Formando a los nuevos danzantes

Con tan solo cinco años danzando, María Oropeza comentó que para ella rendirle homenaje al Sacramento del Altar, es un sentimiento muy íntimo que pocos podrán entender. “Fue un momento que me marcó en el inicio de mi primer año de danza, un momento muy lindo y también con muchos sentimientos encontrados, porque no sabía que lo iba a hacer bien o si lo estaba haciendo mal, si era lo que yo realmente quería o simplemente lo hacía por moda”.

Oropeza destacó que al momento de comenzar en la danza, al estar todos los días ensayando le quedó bastante claro que era lo que ella realmente deseaba y que realmente era una promesa que tenía con el Santísimo Sacramento.

Cada jueves de Corpus Christi, estos danzantes realizan el acto de fuerza y acompañan al Sacramento en procesión, recordándonos la lucha entre el bien y el mal, y la importancia de preservar nuestras raíces culturales. Los Diablos Danzantes de Tarma son un símbolo vivo de la historia y la identidad de Carayaca. Su danza, llena de colorido, ritmo y simbolismo, nos invita a reflexionar sobre la importancia de mantener vivas las tradiciones que nos definen como comunidad.

Por: Maximiliano Rumbos.

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