El antropólogo Abilio de Oliveira emitió una contundente denuncia pública sobre el acelerado deterioro ambiental, patrimonial y cultural que afecta al Parque Nacional Waraira Repano, especialmente en su vertiente norte, ubicada en el estado La Guaira. El especialista advirtió que esta zona (una de las más extensas, sensibles y menos estudiadas del parque) enfrenta intervenciones irregulares, invasiones, construcciones no permitidas y una alarmante falta de resguardo institucional.
De Oliveira recordó que el Waraira Repano fue declarado parque nacional en 1958 con el objetivo de proteger su diversidad genética, sus paisajes, su fauna y su vegetación. Sin embargo, aseguró que hoy existe un profundo desconocimiento sobre la riqueza biológica del territorio, donde aún se descubren nuevas especies y donde habitan animales en peligro de extinción, como pumas y jaguares, que sobreviven en áreas prácticamente vírgenes.
Además, destacó que el parque constituye una fuente vital de recursos hídricos para las poblaciones costeras. Antes del deslave de 1999, numerosas tomas de agua abastecían a comunidades desde la parroquia Oritapo hasta Alcabala, lo que evidencia la importancia estratégica de este ecosistema para la región.

El antropólogo también subrayó la existencia de una valiosa riqueza cultural y patrimonial, vinculada a antiguos poblados que desaparecieron tras la declaratoria del parque. Sin embargo, denunció que este patrimonio está siendo destruido por intervenciones no autorizadas y actividades que violan las normas ambientales y el reglamento de uso del Waraira Repano.
Falta de vigilancia y expansión de invasiones
De Oliveira alertó que la vertiente norte cuenta actualmente con solo 30 guardaparques para cubrir toda su extensión, cifra que calificó como “insuficiente e incomprensible” para un territorio de tal magnitud. Indicó que solo existe un puesto de guardaparques operativo (ubicado en La Llanada) y que no hay señalización adecuada ni control sobre rutas permitidas y no permitidas.
“Prácticamente no hay resguardo. Se están abriendo caminos no autorizados, hay construcciones nuevas y se están permitiendo invasiones que violan todas las normas ambientales”, afirmó.
El antropólogo señaló que incluso instituciones no vinculadas al parque realizan actividades dentro del área protegida sin supervisión, lo que agrava el impacto sobre un ecosistema que calificó como “sumamente frágil”.
Llamado urgente a Inparques
De Oliveira hizo un llamado directo a la presidencia de Inparques para que realice una evaluación exhaustiva de la situación en la vertiente norte del Waraira Repano y tome medidas inmediatas para detener las intervenciones irregulares, frenar las invasiones y garantizar el cumplimiento estricto de las normas ambientales.
“Si en 1958 se desalojaron poblaciones completas para proteger este territorio, no puede ser que hoy se permita repoblarlo y destruirlo”, expresó.
El especialista insistió en que el Waraira Repano no solo es un patrimonio natural y cultural de enorme valor, sino también un regulador climático fundamental para la región costera. Por ello, reiteró la urgencia de reforzar la vigilancia, actualizar la delimitación del parque y garantizar su protección integral.




