La tormenta invernal Fern mantiene bajo alerta máxima a más de dos tercios del territorio de Estados Unidos, convirtiéndose en uno de los eventos climáticos más devastadores de las últimas décadas. Desde su inicio el pasado viernes 23 de enero, el sistema ha avanzado desde las Rocosas hacia el noreste, dejando a su paso un saldo trágico de al menos 18 fallecidos confirmados en estados como Nueva York, Texas y Luisiana. Las autoridades federales y estatales mantienen activos protocolos de emergencia en 21 estados y la capital, Washington D.C., mientras el aire ártico desploma los termómetros hasta registros históricos de -40 °C en el Medio Oeste.
El sistema de transporte nacional enfrenta actualmente su mayor crisis operativa desde el inicio de la década, con un acumulado que supera los 20,000 vuelos cancelados en los principales centros aeroportuarios del país. Aeropuertos clave como JFK en Nueva York, Dallas-Fort Worth y Hartsfield-Jackson en Atlanta reportan una parálisis casi total debido a la acumulación de hielo en pistas y aeronaves. Esta interrupción logística masiva afecta a millones de viajeros y complica el suministro de bienes esenciales en las zonas más aisladas por la nieve, donde las carreteras principales permanecen intransitables.
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Cerca de un millón de usuarios carecen de energía, especialmente en el sur y el valle del Mississippi, donde el colapso de la infraestructura bajo el hielo obliga al uso masivo de centros de calentamiento para salvar vidas. El Departamento de Energía prioriza el restablecimiento en hospitales ante una demanda crítica. El gobierno federal, vía FEMA y la Guardia Nacional, despliega ayuda en doce estados para rescates y limpieza. Mientras la administración Trump coordina la emergencia, distritos escolares en grandes ciudades suspenden clases para evitar tragedias por el frío extremo y el riesgo de hipotermia.
Aunque el núcleo de Fern se desplaza al Atlántico, el Servicio Meteorológico Nacional advierte que el congelamiento persistirá toda la semana. Se insta a 240 millones de personas a evitar traslados por el peligro extremo de hielo negro en las carreteras y las temperaturas bajo cero.





