En el sector Quebrada de Germán, parroquia La Guaira, la devoción a Santa Bárbara trasciende generaciones y se manifiesta en una arraigada tradición familiar que perdura a lo largo de los años. Kelvin Blandin, residente de la zona, comparte con emoción la profunda conexión que tanto él como su familia han mantenido con la venerada santa.
Santa Bárbara no solo es una figura religiosa para Kelvin, sino un pilar de fuerza y fe en su vida. Heredada de su padre, la devoción a esta santa ha sido celebrada con gratitud a lo largo del tiempo.

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Al llegar a la casa familiar, es notable la devoción religiosa, ya que en su entrada se observan nombres como Maferefún, un término relacionado con la diosa Yemayá, y Shangó, líder de la religión Yoruba, quien está asociado a través del sincretismo con Santa Bárbara, cuya imagen también se refleja frente a la vivienda.
La ceremonia en honor a Santa Bárbara es un momento de recogimiento y ofrecimientos, donde se plasma la devoción y gratitud hacia la santa. A través de peticiones y ofrendas como el tabaco, se busca mantener viva la conexión con lo divino y la protección que Santa Bárbara brinda, expresa Blandin.
Para Kelvin, la fe es el motor que impulsa estas celebraciones y creencias. La feria es más que una festividad; es el reflejo de la fuerza de la fe que mueve montañas y guía el camino en momentos de dificultad. La sincronía entre Santa Bárbara y Shangó se manifiesta en la creencia popular.
A pesar de los desafíos y cambios en el entorno, Kelvin asegura que la devoción a Santa Bárbara se mantiene firme en el corazón de aquellos que creen. Él ha presenciado la revitalización de esta fe en la comunidad, un renacer de las creencias y los altares dedicados a la santa.
Apertura del altar a medianoche
La celebración anual inicia con la apertura del altar a medianoche del 4 de diciembre, donde se realizan los preparativos y ofrendas en honor a Santa Bárbara. La manzana, el tabaco, el vino y las flores son solo algunas de las ofrendas que nutren el altar, acompañadas de peticiones y comunicación espiritual con la santa.
En medio de esta tradición especial, Kelvin encuentra la oportunidad de expresar su gratitud de manera única y personal. Cada año, renueva su devoción a través de gestos como cambiar la capa de la imagen, un acto de agradecimiento y reverencia hacia la protectora y guía espiritual que ilumina su camino.





