Desde el año 2006, Pedro González ha sido un emprendedor incansable en la venta de una amplia variedad de productos, tanto importados como nacionales, así como de hortalizas y frutas en la subida de San Julián en Caraballeda. Sin embargo, debido a la reconversión monetaria que tuvo lugar hace tres años, optó por cambiar a un puesto más modesto en la acera de la calle.
A pesar de los desafíos enfrentados, González asegura que esta iniciativa le brinda un sustento más sólido que trabajar en una empresa convencional. «Con esto puedo llevar el pan de cada día a mi hogar», menciona, resaltando que es el principal sostén de su familia. Explica la importante responsabilidad que tiene sobre sus hombros al ser el cuidador principal de su madre diabética de 81 años, así como de una hermana que depende económicamente de él.
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Trabajando en la acera, González afronta desafíos diarios como la exposición al sol intenso, la lluvia y el constante tráfico de vehículos y motocicletas. Recuerda incidentes desafortunados, como cuando un automóvil retrocedió bruscamente y dañó varias cestas de frutas. «Hubo un momento en que un carro retrocedió para evitar a una moto y derribó algunas cestas, pero hasta el momento ha sido lo más peligroso», relata.
Después de una trayectoria de 26 años en el sector bancario, González reconoce que, probablemente, a su edad no le ofrezcan un empleo formal. Por ello, envía un mensaje alentador a aquellos que desean emprender: «Con fe y esfuerzo, todos podemos salir adelante. Ser emprendedor en la actualidad puede resultar más gratificante que trabajar para una empresa establecida».




