Locatarios del Parador Turístico Playa Chévere expresan su preocupación por el estado de abandono en el que se encuentran las instalaciones, situación que, aseguran, ha afectado gravemente la afluencia de visitantes. Los comerciantes, quienes prefieren mantenerse en el anonimato por temor a represalias, denuncian la falta de seguridad, el deterioro de la infraestructura y la ausencia de las autoridades responsables de la administración del lugar.
Según los locatarios, la situación de abandono ha empeorado recientemente. Afirman que la falta de vigilancia nocturna ha permitido que delincuentes pernocten en las instalaciones, lo que representa un riesgo tanto para los comerciantes como para los turistas. «No tenemos seguridad, los delincuentes entran a fastidiar a los visitantes y eso ha hecho que baje la afluencia», comenta uno de los afectados.
Los espacios públicos también están en un estado de deterioro crítico. El estacionamiento está en «mal estado», el mirador presenta una estructura inestable con un muro y parte del suelo caídos que no han sido reparados, y el parque, que era un atractivo turístico clave, se encuentra en completo abandono.

Los comerciantes también denuncian la falta de comunicación y apoyo por parte de las autoridades administrativas. Sostienen que han recibido amenazas de sanciones y cierres si se retrasan en los pagos, mientras que sus solicitudes de mantenimiento y seguridad son ignoradas. La situación se agrava con el hecho de que, según los locatarios, el nuevo director de la administración no ha hecho acto de presencia en el lugar ni se ha reunido con ellos para escuchar sus inquietudes.
«Tenemos años pidiendo la recuperación del parque», afirma uno de los locatarios. En el pasado, se les prometió mejorar la seguridad tras un aumento en el condominio, pero el servicio de vigilancia solo duró un mes.
También comentan que los baños del lugar, son mantenidos por una persona ajena a la administración del parador que cobra por su uso. «Si vamos 10 veces al baño, diez veces tenemos que pagar, y no está mal, pero entonces ¿para dónde se va nuestro dinero?», comenta un comerciante. Este cobro extra se aplica incluso a los locatarios, quienes cuestionan el destino de los fondos que pagan a la administración.
Los afectados hacen un llamado a las autoridades competentes para que se tomen «cartas en el asunto» y se rescate el parador.




