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Maryelin Millán: A mí no me da pena salir a la calle a trabajar

Maryelin Millán, una residente de 51 años del sector Mañonga de la comunidad Canaima, es un ejemplo de superación. Pues, con una fuerza inquebrantable, se dedica a la venta de productos de consumo cerca del CDI de la urbanización 10 de Marzo, en la parroquia Carlos Soublette, a pesar de las dificultades de salud que a diario enfrenta.

Maryelin padece una condición de lenguaje desde su nacimiento, la cual no ha mermado su espíritu. Hace seis años, un grave accidente provocado por un motorizado agravó su situación, sumándose a un defecto preexistente en una de sus piernas y a una osteoporosis que, por recomendación médica, requiere el uso constante de apoyo para caminar. «Yo caminaba con un tumbaíto, pero lo hacía. Sin embargo, un motorizado me embistió y me lesionó», relata.

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A pesar de las adversidades y la imposibilidad de conseguir otros empleos debido a su condición, Maryelin no siente vergüenza alguna por su labor. «A mí no me da pena salir a la calle a trabajar. Estoy trabajando desde que tenía 16 años. Gracias a Dios, humildemente yo me gano la vida aquí y no me da pena. Pena da robar, prefiero trabajar», afirma con convicción.

Los escasos ingresos que obtiene deben cubrir el alquiler de su humilde vivienda, cuyo costo mensual es de $30. Sin embargo, la venta de productos es fluctuante: «A veces mi trabajo me da y a veces no. No tengo suficientes recursos para sobrevivir porque trabajo en esto. Es que nadie le da trabajo a uno usando dos muletas». Las condiciones de su hogar son precarias, especialmente durante la temporada de lluvias, cuando la filtración de agua agrava su situación.

Ante este panorama, Maryelin Millán hace un llamado a la solidaridad para recibir un quiosco que le permitiría mejorar sus condiciones de trabajo y resguardarse de las inclemencias del tiempo. Actualmente, debe trasladar sus mercancías diariamente y buscar refugio bajo una escalera, una solución temporal e insuficiente.

«En la condición que yo ando quiero seguir adelante para dar ejemplo a las personas que son discapacitadas, que eso no nos impide trabajar, sino seguir adelante. A mí nadie me detiene, solo Dios, nadie más», expresa.

 

 

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