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Emiro Monasterios: Un tratamiento de 45 dólares que lo condena a la mendicidad

La vida de Emiro Monasterios, de 60 años, ha estado marcada por la lucha constante. Tras un accidente con arma de fuego hace 25 años que lo dejó en silla de ruedas, este residente de la comunidad de Desagüe en Mamo, Catia La Mar, se enfrenta hoy a una dura realidad: la escasez de recursos económicos, los desafíos de la salud y una burocracia que dificulta su día a día.

Emiro padece una severa discapacidad musculoesquelética y secuelas psiquiátricas que afectan su salud mental, incluyendo la producción de serotonina y melatonina. Su condición requiere un tratamiento farmacológico esencial para controlar la depresión, la esquizofrenia y el insomnio crónico, con un costo mensual que asciende a 45 dólares. Sin embargo, la ayuda económica que recibe del Estado es de tan solo 15 dólares, creando una brecha insostenible que le dificulta cubrir sus necesidades básicas.

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«¿Cómo cubro 45 dólares?», se pregunta Emiro, quien se ve obligado a recurrir a la mendicidad para obtener los recursos necesarios para sus medicinas, alimentación, servicios públicos y vestimenta. A pesar de esta difícil situación, Emiro no se rinde. Está estudiando Derecho con la esperanza de convertir la ley en una herramienta efectiva para la defensa de las personas con discapacidad, buscando garantizarles una vida digna y plena.

Una silla de ruedas eléctrica

Debido a la lesión que dejó «dormida» toda la parte izquierda de su cuerpo, Emiro no puede maniobrar su silla de ruedas actual por sí mismo, dependiendo totalmente de terceros para su traslado. Esta dependencia limita su autonomía y movilidad, dificultando su acceso a una vida más independiente.

Por ello, Emiro hace un llamado a los entes gubernamentales, instituciones benéficas y a la sociedad civil para que colaboren con la donación de una silla de ruedas eléctrica. «Una silla eléctrica me ayudaría mucho, porque no puedo manejar la silla [actual]», explica. «El traslado de mi casa es bastante lejos… si alguna persona, cualquier institución benéfica o privada o del gobierno, pueden colaborar, se lo agradezco y que Dios me los bendiga».

En la entrada del terminal de Catia La Mar, Emiro espera cada día, buscando la solidaridad de quienes pasan en busca de ayuda. Si deseas brindarle tu apoyo, puedes comunicarte directamente con él a través del número 0416-269-65-80.

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