En la cancha de El Rincón, parroquia Maiquetía, la escuela Ángeles Futsal Club arriba a su segundo aniversario transformando la formación deportiva de 87 niños y jóvenes. El proyecto, fundado por el fallecido futbolista profesional Víctor José Aranda, es liderado actualmente por su hermano, Marwill Aranda, quien ha preservado una metodología donde los valores y la participación integral prevalecen sobre la competitividad de resultados.
Tras un año de la partida física de Víctor Aranda (el ángel creador), Marwill su hermano ha asumido la presidencia con una convicción clara: la formación del ser humano precede a la del atleta. “Terminé entendiendo que yo, en vez de formarlo a él, él me estaba formando a mí para seguir con este legado”, confiesa Aranda, quien lidera un equipo de ocho especialistas que cubren desde la categoría Sub-6 hasta la Sub-18.

Valores sobre trofeos
A diferencia de los modelos competitivos tradicionales, en El Rincón la prioridad no es la vitrina. El club se rige por una filosofía de “formación y empatía”, conceptos que Marwill considera fundamentales en la convivencia diaria.
“No exigimos campeonatos, no exigimos trofeos. Queremos que los niños participen, que se foguen, que muestren sus inquietudes y pasen por sus miedos para aprender a ser competidores de verdad”, explica el directivo.
Para este torneo Apertura 2026 de la Asociación de La Guaira, la meta es inclusiva: que los 87 inscritos vean minutos en cancha. Según Aranda, el reto es que los jóvenes desarrollen un sentido de pertenencia y dignidad al vestir los colores del club, aprendiendo que el respeto y las buenas costumbres son tan importantes como un gol.
El éxito de la academia en estos dos años también radica en la integración de los representantes. Marwill es enfático al separar el rol formativo de la asistencia recreativa: “Siempre les digo a los padres: no somos una guardería. Necesitamos que el representante se sume a la familia, que sea responsable y se sienta a gusto con la exigencia que tenemos para sus hijos”.
De cara al futuro, la visión en la cancha de El Rincón es ambiciosa pero cargada de sensibilidad social. El objetivo es que, en cinco años, la escuela sea un espacio dignificado donde cada niño sepa lo que representa para la comunidad. “Mi sueño es que donde llegue Ángeles reparta esa empatía y esa pasión.
Queremos promover que un niño puede crecer con un desarrollo invaluable en una escuela de fútbol”, concluye Aranda.





