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sábado, febrero 7, 2026
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Adulta mayor en Caraballeda clama por condiciones de vida dignas

Pia Margarita Rodríguez, una mujer de 74 años, residente del sector Los Corales de Caraballeda, vive una realidad de extrema precariedad que exige atención inmediata. Pia reside en un pequeño anexo adyacente a una abandonada estación de la Guardia Nacional, un espacio que describe como inhóspito y carente de las condiciones básicas para una vida digna.

Sin acceso a agua potable dentro de su vivienda, un baño higiénico o un lugar adecuado para cocinar, Pia enfrenta una lucha diaria por su supervivencia. Su «hogar» se limita a una cama donada, un viejo escaparate y un suelo de tierra, exponiéndola a la falta de privacidad, inseguridad y graves riesgos para su salud y bienestar.

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Pia, quien dedicó parte de su juventud a la participación social en el Movimiento de Mujeres José María España, hoy se siente olvidada y sin fuerzas para seguir adelante en estas condiciones inhumanas. A pesar de la adversidad, encuentra un respiro emocional en su participación en la Orquesta de Adultos Mayores del Sistema, una actividad que le brinda alegría y el apoyo de sus compañeros.

Sin embargo, esta valiosa actividad no subsana la urgente necesidad de una vivienda digna. Pia hace un llamado a las autoridades gubernamentales, organizaciones sociales y a cualquier persona con la voluntad de ayudar, para que le proporcionen un espacio habitable con las condiciones básicas para una vida digna.

«Yo tengo que pedir agua, parezco un mendigo pidiendo agua», expresa con dolor Pia, quien sufre de sed nocturna y problemas estomacales debido al agua de tanque que recibe. «Yo lo que le pido al que me quiera ayudar a tener la mano, que me dé un lugar digno, que yo me lo merezco, yo no me merezco vivir así como yo estoy».

La pensión, su único sustento, estuvo a punto de serle arrebatada debido a acusaciones infundadas, sumiéndola en la angustia y el temor constante de ser desalojada. En el anexo donde reside actualmente, al menos encuentra un respiro de esa persecución, aunque la precariedad la rodee.

A pesar de sus esfuerzos por encontrar pequeñas soluciones, la realidad de regresar a ese espacio inhóspito la golpea con fuerza. «Cuando salgo de ahí, de esa casa, no quiero regresar, no quiero regresar, porque cuando salgo, yo siento que es una pesadilla que la dejo ahí, yo quiero vivir en mejores condiciones de vida».

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