La Brigada Ecológica Ambientalista Yurutope conmemorará este sábado 7 de marzo su cuarto aniversario de labor ininterrumpida en la vertiente norte del Parque Nacional Waraira Repano. Desde su fundación, esta organización ha liderado esfuerzos de conservación, educación ambiental y el resguardo del río San Julián.
Naiser Prado, directora de la brigada, destacó que se trata de un proyecto de base comunitaria diseñado para fortalecer la protección del ecosistema y fomentar prácticas responsables tanto en residentes como en visitantes de la zona.
Formación y sensibilización
Actualmente, la agrupación está conformada por 55 niños y jóvenes, quienes participan activamente en jornadas de sensibilización, monitoreo del entorno y programas educativos. Entre sus acciones principales destacan las campañas para erradicar la contaminación hídrica, prohibiendo el uso de químicos en los pozos, la extracción de minerales, la caza de fauna silvestre y el mantenimiento de vehículos dentro del área protegida.
“Hacemos un llamado a los visitantes para que no utilicen productos químicos en los pozos, ya que estos afectan directamente a los organismos que garantizan el equilibrio natural del agua”, enfatizó Prado.
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La labor de la brigada también incluye la orientación sobre el manejo de desechos sólidos y el respeto a la biodiversidad. “Buscamos transformar la conciencia sobre la protección de estos espacios. No solo instruimos a la comunidad y a los visitantes, sino que formamos a nuestros niños en temas de vital importancia para el futuro del planeta”, añadió la directora.

Infraestructura al servicio de la comunidad
Como resultado de la autogestión y el apoyo de diversos consejos comunales, se consolidó el Parque Ecológico Ambientalista Yurutope, un espacio que cuenta con caminerías, áreas de esparcimiento, gimnasio biosaludable, parque infantil y un centro de usos múltiples para actividades comunitarias y turísticas.

Uno de los logros más significativos de la organización es la construcción de un pequeño dique que, desde hace dos años, garantiza el suministro de agua a más de siete comunidades. Según explicó Prado, esta obra surgió como una alternativa sostenible para sustituir las tomas irregulares que históricamente afectaban el cauce del río y contravenían el Plan de Ordenamiento y Reglamento de Uso del parque nacional.
“Este dique es el resultado del esfuerzo colectivo. Logramos una solución de abastecimiento que, al mismo tiempo, protege el caudal de nuestro río San Julián”, concluyó.




