Víctor Pérez, un joven emprendedor de 26 años, recorre a diario las calles de Catia La Mar ofreciendo tizana artesanal, un oficio que sostiene desde hace tres años y con el que mantiene a su pareja, su madre y su hija. Su emprendimiento, conocido como Delicias en Tizanas, se ha convertido en la principal fuente de ingresos de la familia.
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Pérez explica que uno de los mayores desafíos de su actividad es la constante variación en los precios de los ingredientes, lo que lo obliga a ajustar su presupuesto y adaptar los costos del producto. Aun así, asegura que mantiene la calidad como prioridad y cuida cada preparación para conservar la preferencia del público.
La receptividad de los consumidores ha sido positiva desde el inicio. Para darse a conocer, ofreció sus primeras tizanas fiadas, una estrategia que le permitió demostrar el sabor y la frescura de su producto. Afirma que, hasta ahora, no ha recibido quejas y que suele vender por completo el termo que prepara cada día.
Aunque inició estudios en Administración de Empresas y cursó formación en el INCEs, tuvo que abandonar la carrera en el tercer semestre para dedicarse por completo al sustento familiar. Aun así, mantiene la intención de retomar su educación cuando las condiciones económicas lo permitan.
Pérez también aprovecho la oportunidad de compartir un mensaje dirigido a jóvenes interesados en emprender, basado en su experiencia personal de esfuerzo y superación.
“Perder el miedo es lo primero. No fue fácil empezar, incluso se burlaron de mí, pero uno debe enfocarse en lo que quiere. Cada persona es responsable de construir su propio camino”.




