Una bola brillante de color verde cruzó el cielo sobre Moscú antes del amanecer, y aunque algunos especularon sobre su origen, los expertos apuntan a que se trató de un fragmento de basura espacial más que un meteorito.
Observadores en distintos puntos de la capital rusa grabaron el fenómeno: un objeto luminoso que avanzaba lentamente, dejando una estela verde y desintegrándose en chispas. Su color verdoso, asociado normalmente a metales como el níquel y el magnesio, podría explicar su brillo intenso.
Un científico del Instituto de Física y Tecnología de Moscú, Alexander Rodin, aseguró que la velocidad relativamente lenta del objeto y su frenado al final de la trayectoria apuntan a un origen artificial. Según él, podría tratarse de una etapa de cohete o un fragmento de satélite reentrando, más que de un meteoro procedente del espacio profundo.
Asimismo, otro investigador, Alexander Alekseyev, señaló que este tipo de fenómenos se han vuelto más frecuentes últimamente, en parte por el creciente tráfico espacial y la cantidad de escombros en órbita.
No se han reportado explosiones ni impactos en tierra, lo que sugiere que el objeto se desintegró en la atmósfera sin representar peligro directo para la población.
