Juana Gil de Dominguez, una talentosa artesana originaria del estado Lara, ha encontrado en La Guaira su hogar desde que se trasladó a esta tierra a los 18 años. Con casi 40 años de experiencia en el mundo de la artesanía, Juana no solo se destaca por su habilidad creativa, sino también por su labor como maestra de panadería, repostería y dulcería criolla. «Me apasiona enormemente esta labor, ha dado un sentido pleno a mi vida. No se trata solo de entretenerse creando cosas, sino de tomar la iniciativa y pensar en cómo y qué voy a hacer», expresó con entusiasmo.
Uno de los aspectos más destacados de su trabajo son sus encantadoras muñecas, las cuales representan mucho más que simples creaciones para Juana. Para ella, cada muñeca lleva consigo un fragmento de su amor y alegría: «Es fundamental para mí estar feliz y contenta al crear mis muñecas. Si elaboro una muñeca con molestia, será reflejo de mi estado de ánimo. Por ende, esto no es mi enfoque».
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Aunque lleva tan solo tres años comercializando sus muñecas, Juana inició su trayectoria en este arte hace 35 años. A lo largo de este tiempo, ha optado por compartir su sabiduría y pasión con otros, enseñando a las personas a disfrutar a través de la creación de estas maravillosas obras.
Sus creaciones son mayoritariamente ratoncitos, diseños únicos que ella misma ha concebido y que se han convertido en su sello distintivo. «A lo largo del tiempo he mantenido esta tradición, principalmente porque me llena de alegría y satisfacción. Estos son mis patrones, los hago a mi manera», afirmó. Juana detalló: «Todos son ratoncitos, pero si observas detenidamente, cada uno posee un detalle especial, porque ellos también tienen vida y yo se las regalo».
Juana concluyó la entrevista compartiendo una conmovedora anécdota acerca de su llegada a La Guaira: «Cuando llegué a La Guaira, recién casada a los 18 años, no conocía el mar. Al encontrarme con él, el mar me abrazó y susurró: ‘Juanita, te quedas aquí’. Desde ese momento, me considero guaireña, no solo por haber nacido aquí, sino porque siento que Dios me ha creado en este lugar».




