María del Carmen Bello, de 72 años, habitante del segundo callejón de Los Cocoteros en Maiquetía, clama por ayuda psiquiátrica para su hijo, Jorge Rubén Bello, de 48 años, quien fue diagnosticado con esquizofrenia y presenta conducta agresiva, llegando al punto de atentar contra su propia madre.
El comportamiento agresivo de Jorge no solo afecta directamente a la madre, sino también a los vecinos, debido a que vocifera a toda hora improperios y hasta lanza objetos a quienes pasan frente a su vivienda, llegando e incluso hasta herir a vecinos.

De acuerdo con Bello, las agresiones han sido constantes, y ha recibido ataques que han puesto en riesgo su vida, pues ha intentado estrangularla. “si nos es por los vecinos, Jorge me mata. Él me ha golpeado hasta con tubos en la cara”.
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La tranquilidad de los vecinos se ve constantemente perturbada por Jorge, pues este se levanta de madrugada para gritar vulgaridades y arrojar objetos desde el balcón. Además, ha conseguido doblar en repetidas oportunidades las rejas de la puerta de su casa en sus intentos desesperados por escapar.
“Yo me voy a volver loca, yo quiero esa ayuda, quiero que a mi hijo lo pongan en un centro psiquiátrico. Ya no aguantó más, tengo 72 años y en cualquier momento puede acabar con mi vida”, clamó.
Jorge fue recluido en la Misión Negra Hipólita en Caracas. Sin embargo, su madre argumenta que este no era el lugar apropiado para él, dado que el centro está destinado a la rehabilitación de personas con adicciones. «Aunque se lo llevaron, él es mi hijo, y allí me lo estaban matando. Le sacaron los dientes a golpes y presentaba desnutrición».
El desafío diario de cuidar también a su hermano
Además, María también tiene bajo su cuidado a su hermano, Jorge Lorenzo Bello, de 74 años. Él, quien solía ayudarla, yace postrado en cama en condiciones críticas desde hace tres años, a raíz de una caída y una posterior operación de fémur.

Las calamidades en la vida de esta mujer están a la orden del día, pues además padece artritis y una hernia umbilical. Su único ingreso es la pensión y el bono de guerra, no tiene cómo costear las medicinas y alimentos, tanto de su hijo, como de su hermano, así como las propias.
María ha recurrido en múltiples ocasiones a distintas instituciones de la región en busca de ayuda, sin obtener hasta ahora una solución integral a su problemática. «Espero su ayuda, que no me olviden», suplicó.




