El pueblo argelino conmemoró este 1 de noviembre, setenta años de su Revolución del 1° de noviembre de 1954, que se desencadenó en todo el territorio nacional dando lugar a la victoria de la independencia el 5 de julio de 1962 y el nacimiento de un país libre tras 132 años de una ocupación colonial brutal por Francia, período en el que los argelinos se mantuvieron firmes desarrollando una larga lucha de resistencia.
De hecho, la ocupación francesa provocó una profunda fisura en la construcción de la sociedad, tras su empeñó por detener el crecimiento cultural y social de Argelia durante todo el período colonial en el que la metrópoli trató de borrar la identidad nacional y liquidar los cimientos materiales y morales sobre los cuales se fue creando el sentir del pueblo argelino. Sin embargo, todos sus intentos fracasaron ante la firmeza del pueblo argelino.
La Argelia independiente ha llevado adelante una larga batalla de 70 años tanto en el ámbito interno como en el externo a través de la construcción de un Estado fuerte, capaz de salvaguardar sus recursos e intereses vitales y conquistar metas de estabilidad, progreso, desarrollo global hasta ganarse una posición de respeto en el mundo en el que ha desempeñado un rol activo y positivo en la defensa de las causas y derechos legítimos de los países y pueblos que luchan por alcanzar su autodeterminación.
Desde su restablecimiento Argelia ha hecho grandes esfuerzos para consolidar los principios sobre los que se erigió la revolución del 1° de noviembre de 1954, entre los que destacan el sostenimiento de la democracia, la gratuidad de la educación y la formación, el aseguramiento de la promoción y protección de los derechos humanos, políticos, económicos, sociales, culturales, mediáticos y de los demás valores de la civilización que allanaron el camino para que Argelia pasara de la legitimidad revolucionaria a la legitimidad constitucional.
Por otra parte, la diplomacia argelina ha podido resolver muchas crisis y tensiones a nivel regional e internacional a lo largo de muchas décadas, gracias a su historia, su eficacia, la firmeza de sus principios y su compromiso inquebrantable en la defensa de las causas de los pueblos que luchan por su independencia.
Desde este punto de vista, la diplomacia argelina prosigue su incansable labor de plasmar las grandes orientaciones de su política exterior, enfocada en darle especial importancia a la cooperación Sur-Sur, fortalecer su presencia e influencia, así como promover las dinámicas de cooperación en todos los organismos internacionales a los que forma parte.
Su rol en el escenario internacional se ha visto reforzado desde que el Presidente Abdelmadjid Tebboune asumió las riendas del gobierno, especialmente en la solución de espinosas disputas, gracias a la moderación y neutralidad que marcó su crédito diplomático desde la independencia.
En cuanto a la causa del Sahara Occidental, la posición de Argelia es firme y está acorde con sus principios, ya que apoya el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación, según la legitimidad internacional y las correspondientes resoluciones de las Naciones Unidas y la Unión Africana.
Además, Argelia ha contribuido desde su independencia, a apoyar la causa palestina por diversos medios. El apoyo de Argelia no se ha limitado al nivel oficial, sino que el pueblo se ha movilizado con todos sus actores y componentes para lanzar iniciativas de solidaridad y apoyo al pueblo palestino, expresando su condena a las prácticas de la entidad sionista y apoyando al pueblo palestino en la recuperación de todos sus derechos legítimos, en particular el de construir su Estado independiente con Al-Quds como su capital.
A nivel internacional, Argelia ha reclamado durante varios años la necesidad de una reforma de las Naciones Unidas, con el fin de mejorar su desempeño y aumentar su eficiencia y capacidades, para atender mejor las muy variadas causas que movilizan al planeta, especialmente a la luz de las actuales condiciones regionales y globales.
