El volcán Kilauea, ubicado en la Isla Grande de Hawái, registró un nuevo episodio eruptivo entre el miércoles 19 y el jueves 20 de marzo, con fuentes de lava que alcanzaron alturas de hasta 213 metros, según informó el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). La actividad volcánica se concentró en el cráter Halemaʻumaʻu, dentro del Parque Nacional de los Volcanes, sin reportes de daños a comunidades cercanas ni a infraestructuras.
Este evento, que se prolongó por 28 horas tras una pausa de siete días, representa la decimocuarta erupción del Kilauea desde que retomó su actividad en diciembre de 2024. De acuerdo con el Observatorio Vulcanológico de Hawái, la lava se mantuvo contenida dentro del parque, lo que permitió que las instalaciones permanecieran abiertas bajo estricta supervisión técnica.
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Las cámaras de monitoreo captaron impresionantes imágenes de chorros de lava, fragmentos de roca volcánica expulsados a gran altura y columnas de vapor generadas por el intenso calor. Entre los fenómenos observados destacó el lava drainback, un proceso en el que el magma retrocede en espiral dentro del cráter.
Durante las últimas siete horas de la erupción, las fuentes de lava alcanzaron alturas sostenidas de 183 metros, con picos de hasta 213 metros, según mediciones térmicas y visuales del USGS. A pesar de la magnitud del evento, los expertos aseguran que la actividad no representa un peligro inmediato para la población, aunque continúan monitoreando de cerca la evolución del volcán.




