José Martínez, un hombre de 76 años, se encuentra viviendo en condiciones precarias en la Plaza Bolívar de Caraballeda, justo al lado de la iglesia Nuestra Señora de la Candelaria. Esta difícil situación se debe a que sus cuatro hijos le impiden habitar la vivienda que les pertenece.

Martínez ha pasado la última década sobreviviendo en las calles de Caraballeda, luchando contra las inclemencias del tiempo y la falta de recursos básicos. Según su relato, problemas familiares lo llevaron a esta dolorosa realidad.
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A pesar de las duras circunstancias, mantiene una actitud positiva, aferrándose a la esperanza de «ahorrar, complementado por la ayuda caritativa, con la esperanza de poder comprar una casa propia para vivir dignamente». La pensión que recibe Martínez es insuficiente para cubrir los costos de alquiler de una vivienda, lo que lo obliga a depender de la buena voluntad de vecinos y transeúntes para obtener alimentos.
En cuanto a su higiene personal, se las ingenia para asearse en lugares cercanos. Además, afortunadamente, cuenta con apoyo para acceder a los medicamentos que necesita para su salud, en el centro Ambulatorio de Caraballeda. A pesar de tener cuatro hijos que residen en su casa, ubicada en la calle Real de Caraballeda tras el fallecimiento de su esposa, no recibe ningún tipo de apoyo de ellos. Consultado al respecto, José comentó con resignación: «Ellos sabrán. Yo no me meto en eso».
Antes de verse forzado a vivir en la calle, Martínez residía en la misma zona de Caraballeda. Hasta los 60 años, se desempeñó como chef en diversos establecimientos de Caracas y otros lugares. Aun con el tiempo transcurrido sin un empleo formal, no pierde la ilusión de encontrar una oportunidad laboral que le permita alcanzar su anhelado sueño de tener un hogar propio.