Yohelys Morao, madre y educadora, comparte su inspiradora historia tras cinco años del diagnóstico de su hijo, Yoel Sebastián, resaltando que la aceptación y la constancia son los pilares fundamentales para el desarrollo de niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA).
Aceptación como primer paso
Desde el diagnóstico en 2020, Yohelys enfrentó un duro proceso de reconocimiento. “El autismo no es una enfermedad, es una condición”, aclara con firmeza. A pesar de su formación como docente, admite que vivir el proceso desde la maternidad es un reto distinto que requiere apoyo psicológico y una entrega absoluta. “Cuando tú aceptas, todo es más fácil”, afirma.
Superando barreras
El mayor desafío para la familia fue el lenguaje. Durante años, llegaron a creer que Sebastián era sordomudo, pues no comenzó a hablar hasta los 5 años. Hoy, gracias a una disciplina inquebrantable en terapias de lenguaje, ocupacional y psicología, el pequeño no solo habla, sino que lee, escribe y domina operaciones matemáticas.
Morao destaca que estos avances han sido posibles gracias al apoyo de instituciones públicas como la UPE de la Escuela República de Panamá y el instituto Ambrosio Plaza. Su mensaje a otros padres es claro: la situación económica no debe ser un freno. “Las terapias públicas son excelentes; lo que se requiere es ser consecuentes. Si perdemos una cita, perdemos el progreso”, enfatiza.

Un sueño que brilla con voz propia
El encuentro culminó con un momento conmovedor que demostró el potencial de Sebastián. Sin rastros de la antigua barrera del habla, el niño compartió su sueño de ser cantante y regaló a los presentes un fragmento de su canción favorita, “Entra en mi vida”. Este gesto reafirmó lo que Yohelys llama “el tiempo de Dios”, evidenciando que con amor y seguridad, cada niño encuentra su forma de brillar.
“No se cierren, disfruten de este proceso porque es una aventura de aprendizaje constante”, concluyó la madre.




