La persistente tendencia alcista del dólar continúa impactando severamente a los comerciantes en Venezuela, especialmente a aquellos que operan en mercados comunitarios de Catia La Mar y dependen de la venta en bolívares.
El desequilibrio entre los costos de adquisición de mercancía, a menudo denominados en divisas, y la capacidad de venta en moneda local está generando pérdidas significativas y poniendo en riesgo la sostenibilidad de sus negocios.
En el Mercado Comunitario de Catia La Mar, la realidad es palpable. Comerciantes como Dubraska Medina relatan cómo la subida del dólar reduce drásticamente el poder adquisitivo de los consumidores, quienes se quejan de los precios cada vez más elevados.
Esta situación obliga a los vendedores a ajustar sus márgenes de ganancia, llegando incluso a reducirlos considerablemente con la esperanza de mantener cierto nivel de ventas y ayudar a sus clientes. «Anteriormente ganábamos un 20%, pero ahora rebajamos nuestros costos para poder ayudar a las personas y que los consumidores puedan comprarnos a ellos», explica Medina.
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Otro comerciante afectado, José Novoa, con más de dos décadas en el mercado, subraya la imposibilidad de trasladar el aumento del dólar a los precios de los productos. Incluso gastos operativos básicos, como el alquiler de su local (fijado en 25 dólares mensuales), se vuelven una carga pesada, obligándolo a utilizar recursos personales para cubrir los costos ante las bajas ventas. «Cuando el dólar sube, nosotros no podemos aumentar los costos de los rubros que ofrecemos», afirma Novoa, ilustrando la estrechez financiera en la que operan.
La incertidumbre diaria sobre la evolución del tipo de cambio añade una capa adicional de complejidad para los comerciantes. Como señala Novoa, resulta difícil predecir las ganancias diarias en un entorno donde los precios experimentan fluctuaciones constantes.




