Alexander Ramos es un albañil, que convirtió el porche de su casa en una venta de garaje, como un espacio alternativo que encontró para no dejar morir su emprendimiento luego de que cerrara “El Mercado de los Corotos”, en Caraballeda, donde aprovechaba de vender las cosas que acumulaba en su hogar.

Hace algunos años, Ramos se dedicaba a la construcción y remodelación de inmuebles, empleo que le permitió recopilar diferentes objetos, que hoy en día ofrece en su emprendimiento. Para el momento, acumulaba una serie de artículos en un cuarto de su casa, hasta que un día, hace 9 años atrás, su esposa lo motivó a utilizar todo esto para generar un ingreso, a través de una venta de garaje.

“Antes remodelaba una casa o un apartamento y la gente me decía, llévate eso, con los vidrios, las pocetas, los espejos, las puercas, pues eran cosas que ya no necesitaban”, compartió Alexander, quien confirmó que al principio ofrecía solo estos productos, luego fue comprando algunos para revender, y actualmente solo ofrece lo que tiene.

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Con el pasar del tiempo, tuvo que mover su pequeño negocio al porche de su casa, pues el mercado cerró y adicional a ello, se le hacía complejo movilizar toda la mercancía de la Avenida Boulevard Naiguatá, hasta Caraballeda.

A pesar de que este proyecto ha alcanzado un reconocimiento en la zona, no es un empleo formal que le da el ingreso necesario para cubrir todas las necesidades de su familia; sin embargo, utiliza lo poco que genera para obtener lo básico. Sin dejar de lado la construcción, dado que cada que le sale un servicio lo realiza, pues de este obtiene una mejor ganancia.

A sus 62 años, Alexander Ramos continúa con este emprendimiento en el que ve una manera de distraerse, pues además de ofrecer diferentes productos, brinda un servicio atento a sus clientes.