Jonathan Espinoza, un guaireño que tras la trágica muerte de su hermano decidió iniciar un emprendimiento donde vende pescados a precios económicos bajo un árbol, ubicado en la subida de Corapal. Esta iniciativa nació precisamente luego de que su hermano perdiera la vida en un accidente que ocurrió una noche mientras faenaban, hace 7 años, pues ambos se dedicaban a la pesca.

Tras este acontecimiento, Jonathan decidió dejar de lado el mundo de la pesca, vendió la lancha e inició su pequeño negocio. A pesar de la dificultad, se sostuvo de la resiliencia para convertir esta tragedia en una oportunidad que le permitiera mantener a su familia. Gracias a que aún mantiene contactos en el muelle, cuenta con el apoyo de uno de sus compañeros pescadores, quienes le acercan los pescados a la orilla para que él los venda en su puesto. Allí ofrece especies como chicharros, catacos, cojinúas, rayas y corocoros.

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Actualmente, su emprendimiento se ha convertido en un punto de referencia en la zona, por lo que está agradecido tanto con sus clientes como con la comunidad, quienes desde el primer momento le permitieron estar en el sitio y brindaron su apoyo.

“Yo tuve una lancha, y pues mi hermano se mató con esa lancha, entonces nosotros la vendimos, porque a mi mamá le recordaba la historia de mi hermano”, compartió Jonathan.

“Uno vive de esto”, añadió. “Los clientes que han venido para acá están contentos con el servicio que uno les da, porque el pescado es fresco, aquí no se vende pescado malo”. Según Jonathan, las ventas varían a lo largo del año, por lo que aprovecha temporadas como Semana Santa para mejorar los ingresos en su negocio.

Es así como su esfuerzo y resiliencia le han permitido no solo mantener a su familia, sino también convertirse en un miembro valioso de la comunidad.