En el marco del Día Internacional contra el Bullying o Acoso Escolar, el psicólogo escolar William Echarry ofrece una alarmante radiografía de las graves consecuencias que este flagelo genera en la vida de los niños, niñas y adolescentes que lo padecen.

Echarry, con profunda preocupación, describe cómo el bullying no solo se manifiesta en el ámbito escolar, sino que se replica en el entorno familiar, perpetuando un ciclo de violencia y dolor.

Un impacto multifacético:

El bullying, lejos de ser una simple broma o travesura, ocasiona un profundo daño psicológico, emocional e incluso físico en las víctimas. Echarry destaca las siguientes repercusiones:

  • *Baja autoestima y minusvalía: Los niños acosados suelen desarrollar una imagen negativa de sí mismos, sintiéndose inferiores y poco valiosos.
  • *Dificultades de aprendizaje: El constante estrés y la ansiedad que genera el bullying pueden afectar negativamente el rendimiento académico, la atención y la concentración.
  • *Percepción distorsionada de sí mismos: Las víctimas de bullying suelen internalizar las agresiones, asumiendo que son merecedoras de ellas.
  • *Aislamiento social: El miedo y la vergüenza los llevan a aislarse de sus compañeros, privándolos de relaciones sanas y enriquecedoras.
  • *Problemas emocionales: Ansiedad, depresión, ideas suicidas e inestabilidad emocional son algunas de las secuelas más comunes.
  • *Manifestaciones físicas: Dolor de estómago, dolor de cabeza, fatiga, trastornos del sueño y pérdida de apetito son síntomas frecuentes.
  • *En casos extremos: Autolesiones e incluso intentos de suicidio pueden ser las trágicas consecuencias del bullying.

Identificando las señales de alerta:

Reconocer las señales que un niño o niña víctima de bullying presenta es fundamental para ofrecerles la ayuda oportuna. Echarry resalta algunos indicadores clave:

  • *Cambios en el comportamiento: Timidez, aislamiento, agresividad, tristeza y falta de interés en actividades que antes disfrutaba.
  • *Dificultades académicas: Bajo rendimiento, notas bajas, problemas de atención y concentración.
  • *Cambios en el aspecto físico: Desaliño, falta de higiene, pérdida de peso y ojeras.
  • *Lesiones físicas: Moretones, rasguños, cortes, sin una explicación clara.
  • *Miedo a ir a la escuela: Inventar excusas para no asistir, fingir enfermedad o sentirse enfermo al pensar en la escuela.

Un llamado a la acción:

Echarry hace un enfático llamado a la comunidad educativa, padres y representantes para que asuman un rol activo en la prevención y el combate del bullying.

  • *Creer y apoyar a la víctima: Escuchar con atención, sin juzgar, y ofrecer un apoyo incondicional es crucial.
  • *No culpar al niño: El bullying no es culpa de la víctima.
  • *Buscar ayuda profesional: Psicólogos y profesionales de la salud mental pueden brindar el apoyo y tratamiento necesario.
  • *Denunciar el bullying: Informar a las autoridades escolares para que tomen las medidas pertinentes para detener el acoso.
  • *Fomentar un ambiente escolar seguro: Promover el respeto, la tolerancia y la comunicación abierta entre todos los miembros de la comunidad escolar.

Por: José Ángel Maicabares

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