Este 19 de diciembre se conmemora el 41 aniversario de la tragedia de Tacoa (Vargas), un evento que hasta la fecha es considerado como el peor accidente ocurrido en una planta termoeléctrica en Venezuela, ya que dejó un saldo de aproximadamente 200 personas fallecidas, entre bomberos, periodistas y demás funcionarios de rescate.

La tragedia se registró el 19 de diciembre de 1982 la planta termoeléctrica Ricardo Zuloaga cuando aproximadamente a las 6:30 am un grupo de obreros procedía a llenar con Fueloil el tanque número ocho del complejo. En momento en el que se produjo un incendio que generó a su vez una explosión en el área de almacenaje de la planta. Por las características del suceso y ante la cercanía de otros tanques que albergaban combustible altamente inflamable, se produjo una alerta para que todos los organismos de rescate acudieran al lugar.

También te puede interesar: Roger Cedeño: playas contaminadas no atraen turismo

Fue así como bomberos del entonces Distrito Federal (actual Distrito Capital), bomberos marinos del Puerto de La Guaira, bomberos aeronáuticos del Aeropuerto Simón Bolívar de Maiquetía acudieron al lugar para intentar contener las llamas y evitar que estas se propagaran por el complejo industrial. Estas unidades trabajaron durante todo el transcurso de la mañana de ese día para lograr controlar la situación y refrescar la zona de tanques aledaños en el lugar.

Por tratarse de un hecho noticioso de interés nacional, al sitio también se trasladaron medios de comunicación y estuvieron haciendo una cobertura de lo que acontecía en el lugar.

Los registros indican que a eso de las 12:45 pm, cuando se pensaba que la situación estaba controlada, se produjo una segunda explosión como consecuencia de un fenómeno conocido como “rebosamiento por ebullición”. Este consiste en que el agua que fue utilizada para controlar las llamas se vaporizó de manera violenta ocasionando una explosión.

Esto afectó los tanques cercanos y aumentó el radio de la explosión, lo que se tradujo en la muerte de policías, militares, periodistas, bomberos y demás personas que se encontraban en las cercanías.

Expertos calculan que la fuerza de la segunda explosión fue tan grande que la bola de fuego generada llegó a alcanzar los 500 metros de altura, lo que representa el doble de la elevación de las torres de Parque Central ubicadas en Caracas.

El calor generado por las llamas tras la explosión fue tal que los tanques de gasolina de vehículos ubicados en las cercanías de la planta termoeléctrica explotaron mientras los autos estaban estacionados.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí